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#30 Agosto 2008
Echinacea - Echinacea purpurea, Echinacea angustifolia, Echinacea pallida
Echinacea - Echinacea purpurea, Echinacea angustifolia, Echinacea pallida: equinacea.jpg

Planta perenne de la familia de las compuestas, de entre 60 y 150 cm. de altura, originaria de praderas del centro de Estados Unidos, donde los indios sioux y otros utilizan desde hace siglos.

Equinácea por sus propiedades antisépticas en heridas, picaduras de insectos y serpientes e internamente para tratar dolor de muelas y encías, molestias de estómago, resfriados, infecciones como sarampión, sífilis y gonorrea, paperas y artritis, y como estimulante general.

Los emigrantes europeos incorporan la planta a sus tratamientos habituales para mordedura de serpiente, reumatismo y dolor de cabeza y se exportan a Europa preparados a base de equinácea. Entre 1830 y 1930 los médicos eclécticos americanos promueven su uso como purificador sanguíneo para enfermedades venéreas y tratar jaquecas, reumatismo, tumores, paludismo y hemorroides.

A partir de 1930 se cultiva en Alemania y otros países europeos, Australia, Nueva Zelanda, China, etc. Son constituyentes principales ácido achicórico, alquilamidas, polisacáridos, glucopreteínas, poliacetilenos, aceite esencial, derivados del ácido caféico, flavonoides y arabinogalactano.

Según el Vademécum de Fitoterapia la equinácea actúa sobre el sistema inmunitario:

estimula la fagocitosis, induce la producción de citocinas, estimula la proliferación linfocitaria, inhibe la síntesis de prostaglandinas, leucotrienos y hialuronidasa, y tiene actividad cicatrizante de heridas, antiviral, antibacteriana y antifúngica.

Indicada en prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas crónicas o recurrentes de origen viral del tracto respiratorio superior como resfriado común y gripe, y del tracto urogenital o vías urinarias inferiores, con excelente tolerancia. En uso externo coadyuva para tratar heridas de difícil cicatrización y ulceraciones crónicas.

Astrid Van Ginkel precisa que equinácea incrementa las defensas del organismo mediante una estimulación no específica del sistema inmune que aumenta la resistencia en infección aguda y crónica y disminuye el riesgo de infección, interna y externa, por lo que le confiere una importante acción en septicemia, furunculosis, carbúnculos, abscesos, diviesos, amigdalitis, faringitis, nasofaringitis, sinusitis crónica y aguda , y externamente en acné, inflamaciones, llagas y úlceras de decúbito.

Luis Redondo Márquez señala que infinidad de trabajos experimentales y clínicos realizados con equinácea demuestran que es una alternativa real como tratamiento complementario de enfermedades infecciosas, con una excelente tolerancia, que contribuye a estimular nuestras defensas y prevenir cuadros infecciosos de carácter crónico-recidivante.

Inmunomodulador que influye sobre células inmunocompetentes (granulocitos, monocitos o macrófagos, linfocitos) a través de las cuales se activan mecanismos de protección frente a agentes extraños como virus, bacterias, etc., eleva el número de leucocitos en sangre y estimula la quimiotaxis o emisión de granulocitos, estimula el sistema inmunológico inespecífico, macrófagos y granulocitos sobre todo, que elevan su capacidad fagocítica sobre virus, bacterias y células tumorales mediante un efecto opsonizante o de combinación con ellos.

Potencia la liberación de citoquinas como el factor de necrosis tumoral y diversas interleuquinas. Aumenta la liberación de radicales de oxígeno por los macrófagos, destinados a destruir elementos estructurales de los microorganismos como ADN, ARN,
proteínas, lípidos, ... Estimula los linfocitos T colaboradores y ejerce una actividad virustática, por un efecto tipo interferón.

Arthur Roberts y Mary O Brien añaden que la planta estimula la respuesta del sistema inmunitario y hace que el organismo aumente la producción de leucocitos defensivos, para luchar contra los organismos infecciosos, y de interferón, compuesto natural de lucha antivírica: "También parece que la equinácea estimula el sistema inmunitario para responder a las amenazas internas, por ejemplo buscando y destruyendo las células precancerosas mutantes.

Cuando se aplica a la piel en forma de ungüento o loción, acelera la curación de forúnculos, abscesos, herpes labiales y otras infecciones menores. Las gárgaras con equinácea pueden aliviar el dolor de garganta y acelerar la curación de pequeñas úlceras en labios y boca".

Partes Utilizadas:

La raíz, las sumidades floridas y las hojas, recolectadas en otoño en el momento de la floración y después de producidas las semillas. A veces se emplea también la planta entera.

Principios Activos:

Ésteres del ácido caféico (equinacósidos A y B, cinarina, ácido chicórico), aceite esencial (borneol, bornilacetato, D-germacraneno, cariofileno), antocianósidos, trazas casi insignificantes de alcaloides pirrolizidínicos (tusilagina, isotusilagina), resina (conteniendo ácidos grasos, oleico, linoleico, cerótico y palmítico, así como fitosteroles), isobutilamidas y polisacáridos.

Propiedades:

Inmunoestimulante que aumenta las defensas inespecíficas y activa la formación de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre. Inmunorreguladora. Bacteriostática, bloquea la hialuronidasa (=enzima que facilita una invasión patógena), impide que se extiendan las infecciones y favorece la curación de las heridas. Antitérmica, antiinflamatoria, analgésica, antiviral, aperitiva, digestiva, colerética, sialagoga (=provoca la secreción de saliva) y diaforética o sudorífica. Antialérgica y desintoxicante.

Indicada en la profilaxis y tratamiento complementario de afecciones respiratorias (gripe, resfriado común, faringitis, rinitis, sinusitis, bronquitis).

La tintura se emplea en forma de colutorios en abscesos dentarios, y en baños, pomadas o compresas sobre quemaduras, heridas purulentas, forúnculos, acné, inflamaciones y ulceraciones dérmicas, así como en ungüentos y cataplasmas vaginales frente a tricomonas. Suele recomendarse tratamientos discontinuos.

Modo de Empleo: Infusión, extracto fluido, extracto seco, tintura y jarabe. Sola o asociada a otras plantas que refuerzan o estimulan las defensas del organismo. En uso externo, pomada, crema, loción y apósito.

Fuente: www.alimentacion-sana.com.ar 

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