laClave alternativa - Desarrollo y bienestar personal
#05 Julio 2008
El régimen de Okinawa
El régimen de Okinawa: Okinawa.JPG

LA ISLA DE LOS CENTENARIOS

A medida que la medicina y la prevención avanzan, nuestra esperanza de vida se hace más larga. Pero si para nosotros es un panorama relativamente nuevo, existe un país en el que esto es ya una norma. Un país en el que no es nada raro llegar a los 110 años y a veces más, es decir la duración de vida máxima observada en el ser humano. ¡Y además en excelente forma!

Este paraíso de centenarios, es una estrecha banda de tierra, una isla muy alargada situada al suroeste de Japón: Okinawa.



Desde los años 80, la alimentación tradicional de los habitantes de Okinawa es examinada con lupa por los nutricionistas y los médicos de geriatría, porque se sospecha que es el origen de ese pequeño milagro de longevidad (Okinawa Centenarian Study).

A primera vista, nada muy complicado. En el desayuno, algas y arroz, caldo de queso de soja y pescaditos. Al mediodía y a la noche, pescado, sobre todo crudo, sopa, arroz, frutas y verduras.

La soja es tan rica en proteínas como los huevos

El régimen de Okinawa parece ser el “carburante" óptimo para el organismo humano. Alimentos que construyen el cuerpo. Los productos empleados son frescos y presentan varias ventajas para la salud. En particular:

* La soja consumida al menos dos veces al día
En todas sus formas: brotes, leche (tonyu), tofu (queso fresco de soja), sopa miso (pasta de soja fermentada, de sabor salada). Con 40% de proteínas, la soja tiene tantas proteínas como el huevo. Cambien es rica en isoflavonas que destruyen los “radicales libres", esas sustancias que oxidan nuestras células Esas isoflavonas protegerían de los trastornos de la menopausia, de la osteoporosis (decalcificación de los huesos), de los canceres de mama y de próstata. Ademas la soja reduce el colesterol.
* El pescado consumido al menos tres veces por semana y las algas
El pescado contiene aminoácidos esenciales, que sirven para renovar las células, pero también hierro, calcio, fósforo, zinc y cobre.
* El té verde, que contiene menos teina que el té negro, pero es tan rico en flavonoides “anti-oxidantes" de nuestras células

El único azúcar: el que contienen los alimentos

El alcohol (tóxico), la sal (con sospecha de que pueda aumentar los riesgos de accidentes cardio-vasculares), la carne y los productos lácteos (ricos en grasas que aumentan el colesterol) no figuran en el menú. Tampoco toman azúcar (responsable del sobrepeso y de las caries) fuera naturalmente del que contienen los alimentos. Pero el régimen de Okinawa, no solamente consiste en comer fresco y sano, sino también en comer muy poco. Según un reciente estudio científico, los habitantes de Okinawa comen de media bastante menos que los demás japoneses: su aportación energética es 20% inferior. A título de comparación, un europeo absorbe de 6 a 7 veces más calorías que un habitante de Okinawa. En realidad, los centenarios de Okinawa respetan dos reglas tradicionales de sobriedad llamadas “Hara Hachi Bu" (“Nunca volver a servirse") y siempre salir de una comida con una pequeña sensación de hambre.

Esta escasez de calorías constituiría un factor de longevidad. Y contrariamente a lo que recomiendan los nutricionistas en nuestros países, los investigadores de Okinawa aconsejan a todo el mundo reducir su ración clórica a medida que van pasando los años. En efecto, el metabolismo disminuye, quemamos menos calorías en reposo. Por lo que si no disminuimos las raciones de comida, engordar es ineluctable.

¿Se trata de una particularidad genética?

Se podría objetar: ¿Para que vivir mucho tiempo si hay restringirse constantemente?
Sería desconocer la realidad: los habitantes de Okinawa no sienten privación. Porque su alimentación aunque es baja en calorías les da suficiente saciedad. Es lo contrario de la alimentación al estilo “fast-food": demasiado rica en sal, en azúcar y en grasas, sobre-estimula el apetito sin saciar.
Ultima pregunta: ¿para explicar la longevidad de los habitantes de Okinawa, no hay que mirar por el lado de la genética? De hecho, se ha observado en ellos una particularidad genética, que los protege de la poliartritis rumatoide que afecta a los otros japoneses.

El privilegio de no conocer ninguna enfermedad

Sin embargo, es más probable que su secreto de salud tenga mucho que ver con su alimentación ¿La prueba? Los habitantes de Okinawa cuando emigran a los Estados Unidos, Brasil, empiezan a desarrollar ciertas enfermedades que no conocían hasta ese momento – obesidad, enfermedades cardiovasculares – y mueren mucho más jóvenes que los que siguen en su país
En cambio – por poco que esos inmigrantes no cambien sus costumbres – guardan el privilegio de morir a una edad muy avanzada. Muchas veces sin conocer la enfermedad.

Okinawa: Paradigma del envejecimiento

 

 

 

 

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