
El nombre de esta bonita planta originaria de Africa del Sur, con flores amarillas, blancas o rojas, deriva del apellido de un medico alemán, el doctor Freese, que la introdujo en Europa hacia finales del siglo XIX.
Se sabe muy poco de esta flor. Porque aunque el doctor Freese la consideró suficientemente bonita, interesante y original, para traerla de Africa y confiarla a un amigo botánico, que tuvo la delicadeza de bautizarla con su nombre, no se interesó mucho en las creencias y costumbres que las tribus locales, Zulus, Xhosas, Sothos y otros pueblos le atribuían. No obstante, a partir del momento en que esta flor fue introducida en Europa, fue comúnmente ofrecida en las bodas. Por ello se le asocia con la unión, la pureza, la virginidad, la sinceridad y la fidelidad. Si quieres expresar uno de estos sentimientos a un ser querido, ofrécele un ramo de fresias blancos del 28 de mayo al 3 de junio.






