
Sus finos pétalos como arrugados de un hermoso rojo no dejan suponer que de sus frutos se puede extraer el opio y la morfina. Su nombre en latín es coccum que significa color escarlata.
Sus virtudes medicinales para combatir los problemas de insomnio y aliviar los dolores gástricos eran muy apreciados de todos los pueblos celtas de Europa, los Griegos y los Latinos. Su flor se encuentra en abundancia entre el trigo en época de cosecha. Siempre ha sido el símbolo del aspecto efímero de la vida, quizás porque sus flores se marchitan con mucha rapidez una vez cortadas. Por tanto representa la llama de la pasión que se apaga con rapidez si no se mantiene. Ofrezca amapolas del 26 de febrero al 4 de marzo, o del 17 al 23 de septiembre para demostrar su pasión y su impaciencia amorosa.
Según una leyenda mítica griega, esta flor era considerada como la flor del consuelo. En efecto para tranquilizar los tormentos de Demeter, gran diosa madre de la Tierra fértil y de las cosechas según los griegos – cuya hija Perséfone fue raptada por Hades – Hypnos le ofreció amapolas que le permitieron recuperar el sueño y consolarse de su pena.






