
El arte de los hombres sabios
Es un arte que tiene muchos siglos de vida. Los sabios que conocían sus secretos eran tan poderosos que Mao Tsê-Tung quiso prohibirlo. Pero este arte capaz de matar; bajo su forma más pacifica tal como la conocemos hoy, es por el contrario fuente de vida.
Toda la ciudad baila. Desde el alba, de
una punta a otra de Pekin, en los parques, en las aceras, miles de
hombres y mujeres de todas las edades ejecutan cada mañana una
extraña ceremonia antes de comenzar su jornada.
Se les ve saltar con flexibilidad de
una pierna a otra, dar vueltas sobre ellos mismos como si imitasen un
combate imaginario, realizar con sus brazos y piernas gestos fluidos,
dibujar con sus manos, en la luz del sol naciente. Enlazan estas
figuras como si se tratara de una película en cámara
lenta, como si obedeciesen a un director de orquesta invisible.
Después se van a trabajar con una mirada que transmite
bienestar... Pekin no es la única ciudad en que se practica
este arte, toda China baila cada mañana frente a la mirada de
periodistas occidentales que filman estas escenas con una
incredulidad irónica. Desde principios de los 90, se empieza a
ver en ciertas capitales europeas personas que realizan este mismo
ritual. Y un nombre empieza a circular. Un nombre que a los europeos
les cuesta pronunciar: el Tai Chi Chuan.
¿Porqué esta extraña
gimnasia que practican millones de chinos se expande a tal velocidad
en nuestro país? La respuesta es simple. Esta disciplina puede
tener efectos sorprendentes sobre la salud. Hasta el punto que los
chinos han bautizado al Tai Chi Chuan, el Arte de la larga vida...
Según la leyenda, el Tai Chi
Chuan fue creado por un ermitaño que se llamaba
Chang-San-Fong. Un día, después de una meditación
que duró varias horas, oyó un canto de pájaro
extraordinario. Mirando por la ventana de su cabaña, vio una
urraca en un árbol, que miraba fijamente la cabeza de una
serpiente en el suelo. Sus miradas se enfrentaban. El pájaro,
de repente, se abalanzo sobre la serpiente para atacarla. La
serpiente esquivó sin dificultad el pico de su adversario. El
pájaro atacó de nuevo. Esta vez, la serpiente se puso
en circulo y comenzó a bailar, obligando a la urraca a gastar
su energía en inútiles ataques. Chang San-Fong
comprendió entonces el significado de esta escena. Entendió
como la debilidad puede vencer a la fuerza. Es así, dice la
leyenda, como el ermitaño inventó el Tai Chi Chuan.
Pero este arte no es cosa de un solo hombre. El Tai Chi Chuan es el
resultado de un largo trabajo que ha durado siglos. Se ha ido
mejorando a lo largo del tiempo para llegar a su forma actual.
Toda vida es movimiento
Del arte marcial en su origen, se ha convertido en el Gran baile, otro nombre que le dan los chinos. El Tai Chi Chuan está considerado como un ejercicio terapéutico, lento, solitario, que mejora la higiene de vida y ayuda a combatir ciertas enfermedades.
Los Chinos, que la practican desde hace
siglos, conocen sus ventajas. Desde hace unos veinte años, las
autoridades de China Popular animan oficialmente su práctica,
bajo el control de los médicos en centros de convalecencia y
ciertos establecimientos sanitarios. Los resultados son tan
convincentes que una experiencia similar se ha llevado a cabo en
París, en un gran hospital. No hay ninguna magia o brujería
en el Tai Chi Chuan. Para disfrutar plenamente de sus virtudes, hay
que actuar con quietud. Efectuar gestos a cámara lenta exige
una gran concentración. Es esta concentración la que
facilita la relajación del cuerpo y la serenidad del espíritu.
Los movimientos del Tai Chi Chuan deben ejecutarse con perfecta
fluidez. ¡Prohibido utilizar la fuerza! Como la serpiente
frente al ataque de la urraca, no se trata de desperdiciar la
energía, sino de utilizar solamente la que es necesaria.
Las emociones desaparecen
Los movimientos excluyen las lineas rectas y forman por lo tanto esencialmente círculos, curvas y espirales, que ahorran fuerzas y apaciguan el espíritu. Todo lo que la vida nos impone de violencia, emociones y choques psicológicos, desaparecen como por arte de magia cuando se ejecutan con dulzura estas figuras circulares.
Si la serpiente ha podido con la urraca, es también porque ha conseguido concentrar toda su atención en los gestos de su adversario, hasta el punto que ha podido anticiparlos. En el Tai Chi Chuan esta concentración es primordial porque permite coordinar las distintas partes del cuerpo y las distintas figuras en una continuidad armoniosa.
El Tai Chi Chuan, resume un maestro
francés de esta disciplina, provoca una interacción
entre el cuerpo y el espíritu. Los movimientos que pide al
cuerpo estimulan el cerebro y mejoran las facultades mentales. El
músculo también trabaja, porque aunque los gestos son
suaves, el Tai Chi Chuan provoca efectos comparables a los obtenidos
con la practica de otros deportes. Realizado con regularidad, aporta
a todo el organismo una sensación de bienestar y felicidad,
así como una total relajación.
Gracias al Tai Chi Chuan, muchos de
nosotros recobraremos el placer de respirar el aire fresco de las
mañanas y el de moverse sin esfuerzos y sin fatiga, sin
violencia para el cuerpo. Y quizás algunos años más
de vida...



